
El 24 de junio del 2005, en “El Ranchón” y a la luz de una lámpara portátil moderna, se inició el III Encuentro de Arrieros y Fabulaciones Serranas, con la celebración de la “Noche de los Recuerdos” y la participación de 22 arrieros, investigadores, trabajadores de la red patrimonial y el quinteto “Son los que son”.
Allí se impartió una charla sobre el patrimonio inmaterial por parte de Ledesme Garcés Rosales, y los arrieros se divirtieron mucho con el juego: “Las partes de la vaca”-aportado por la técnica Aidenis Reyes Garcés-, y con del brindis de ron y pedazos de carne y plátanos fritos.
El 25 de junio del 2005 se realizó la visita al sitio histórico La Anacahuita, el desfile de tres arrias de mulos con todos sus aperos, de arrieros montados a caballos y de los invitados al evento, encabezados por el Jefe del Plan Turquino en Granma, Aldo Arévalo Fonseca y el Primer Secretario y el Ideológico del Partido en el municipio de Buey Arriba, Carlos García Guerra y Onelio Viña Benítez, respectivamente, a pie por la calle principal hasta el Recinto Ferial, donde se hizo la competencia entre arrieros, la selección del mulo y del arria más bonita, y donde el Director del Complejo de Patrimonio, Juan Uriarte, realizó la identificación del vestuario del mulo.
La parte científica fue trabajada en dos comisiones, con las temáticas: el mulo y el arriero. Su aporte a la formación de nuestra nacionalidad; el arriero del Plan Turquino; el hombre serrano, sueños y realidades; la Museografía en el rescate del patrimonio intangible; proyectos socioculturales serranos: experiencias y valoraciones; y el arriero y el mulo, patrimonio natural y ambiental.
Resultaron destacadas las ponencias: “Tradiciones campesinas en Yara”; “Los velorios y entierros en Guisa”; “Arrieros de mis montañas”, de Bartolomé Masó; y las décimas “El patrimonio intangible”, del jardinero del Museo de Buey Arriba, Luis Enrique Bacallao Castillo (Quiqui).
Título: El patrimonio intangible.
Autor: Luis Enrique Bacallao Castillo (Quiqui). Jardinero del Museo de Buey Arriba.
Décima.
Dada la virginidad
De la extensa cordillera
Imposible casi era
Cruzarla con libertad,
Pero la necesidad
Obligó al campesino
A luchar por su destino
Y haciendo hombradas y hazañas
Llenó las altas montañas
De estrechos y largos caminos.
Yo que en el campo nací
Y allí pasé mí niñez
Hoy doy testimonio y fe
De todo cuanto en él vi.
Muy temprano conocí
Al hombre dicharachero,
Campechano, jaranero
Que en frías y lluviosas noches
De valor hizo derroches
Por disímiles senderos.
Quien no se encontró a un arriero
Sobre herraduras de hierro
Al compás de los cencerros
Cruzando el desfiladero,
Voceando al mulo Lucero
Por barrenar lo dispuesto
Sonando el fuete molesto
Sobre su monta Alegría
Hasta que la mula guía,
Volvía de nuevo a su puesto.
Y coronada la altura
Respira, el tórax se hincha,
Aprieta fuerte la cincha
Y asegura la montura;
Bebe agua fresca y pura,
Aún su destino está lejos,
Él confía en sus mulos viejos;
Pero ayer compró un novato
Que hala como garabato
Por tener otro aparejo.
Y aunque no vino en el yate
Yo considero al arriero
Un valioso guerrillero
Que libró fuerte combate,
Y es bueno que se rescate
La historia de este soldado
Audaz, valiente, abnegado
Que cuando llegó la hora
Llevó la nueva emisora
Hasta Altos de Conrado.
Hoy aprovecho la ocasión
Que me brinda este momento
Para pedir que su evento
Que más es de promoción
Rescate la tradición
Y se haga hasta lo imposible
Pues puede ser defendible
Con interés, con amor
Y no pierda su valor
El patrimonio intangible.